La tecnología siempre está en constante evolución y nunca deja de sorprendernos. A menudo, y debido a limitaciones técnicas propias de cada época, pasa bastante tiempo desde la concepción de una idea hasta que puede llevarse a la práctica. Incluso a veces, teorías e historias de ciencia ficción que parecían irrealizables cuando fueron escritas, ven la luz años más tarde.

Es probable que en los últimos años hayas escuchado hablar de la realidad virtual como algo reciente e innovador, pero la verdad es que lleva muchas décadas intentando abrirse paso hasta lograr una experiencia inmersiva que sea práctica y asumible para el usuario medio. En los años 60, Morton Heilig, un trabajador de la industria cinematográfica de los Estados Unidos, lanzó un primer prototipo experimental que podría considerarse el precursor de los sistemas de realidad virtual, llamado Sensorama.

Fuente: Wikipedia

El Sensorama era una máquina de un tamaño bastante grande (como se aprecia en la imagen), en la que el espectador introducía la cabeza dentro y la enfocaba a una pantalla estereoscópica donde se reproducían imágenes en tres dimensiones. Con el objetivo de lograr una experiencia inmersiva total, el Sensorama incorporaba también ventiladores, sistema de sonido estéreo, e incluso un emisor de olores. La ambición de Hoilig no llegó muy lejos, aunque en los años posteriores llegó incluso a desarrollar unas gafas realmente parecidas a las que vemos actualmente. La tecnología no estaba preparada todavía para ofrecer una experiencia al alcance de todo el mundo.

En los últimos años, la realidad virtual se ha ido abriendo paso de la mano de grandes empresas tecnológicas. HTC, Valve, Oculus (adquirida por Facebook en 2014), Sony o Google, entre otras, están apostando fuerte por esta tecnología que a día de hoy está muy enfocada en la industria del entretenimiento y los videojuegos en especial.

Hoy, podemos afirmar que existen experiencias de realidad virtual (más allá del sistema que utilicemos) realmente inmersivas, que implican no solo la vista, sino también nuestra movilidad, y que están a nuestro alcance. Estamos un poco más cerca de la visión de Hoilig.

Como funcionan las gafas de realidad virtual

Las gafas (o cascos, debido al tamaño y forma de algunos dispositivos) de realidad virtual, están compuestas por una pantalla estereoscópica que muestra, de forma separada a cada ojo, una misma escena con dos ángulos un poco diferentes. ¿Y por qué se hace así? Para engañar al cerebro y ofrecer una falsa sensación de profundidad, gracias también a contenidos creados especialmente para reforzar esta sensación.

La pantalla de estos dispositivos también tiene ciertas particularidades. Gracias al espacio oscuro que se consigue al tapar completamente nuestros ojos (las gafas nos cubren parte de la cara y hacen que no entre luz dentro), se genera un ángulo de visión más amplio, similar al rango visual de nuestra propia vista. Esto, unido a lentes con diferente grosor y curvatura, permiten crear la sensación de estar «dentro» de lo que estamos viendo.

Pero hay más. Las gafas de realidad virtual incorporan sonido envolvente, y sensores que responden al movimiento de nuestra cabeza, de forma que si miramos hace los lados, o arriba y abajo, lo que vemos se desplaza con nosotros simulando nuestra propia visión. Incluso si estamos jugando, disponemos de controles que también responden al movimiento (de nuestras manos y brazos en los más sencillos, e incluso de nuestras piernas en algunos no tan domésticos). Todo está específicamente diseñado para engañar a nuestros sentidos, y hacernos creer que realmente estamos dentro de lo que estamos viendo.

Eso sí, aunque cada vez estamos más cerca de que estos dispositivos sean independientes, a día de hoy todavía necesitamos algo más para poder reproducir contenido, ya sea un PC, un smartphone, o una PlayStation en el caso de las gafas de Sony.

Las mejores gafas de Realidad Virtual para regalar estas Navidades

¿Qué gafas de realidad virtual me compro?

Comprar unas gafas de realidad virtual hoy es más barato que nunca, pero como decíamos antes vas a necesitar algo más para poder reproducir el contenido que quieras ver o jugar. En el caso de los juegos, ten en cuenta que es probable que necesites un PC de gama media-alta para obtener la mejor experiencia posible, o bien optar por entrar al mundo de la RV de la mano de Sony y sus PlayStation VR, un modelo más económico pero más limitado.

Puedes encontrar 3 tipos diferentes:

  • Gafas DIY: Como las Google Cardboard. Una estructura de cartón que te permite insertar tu smartphone y ver contenido adaptado, ideal para probar fácilmente lo que es la realidad virtual.
  • Gafas de realidad virtual para móviles: Similares a la anterior, pero construidas en materiales resistentes y ergonómicos. Permiten insertar tu smartphone y ver contenido adaptado en él.
  • Gafas de realidad virtual estándar (conectadas y wireless): Los mejores modelos y los que trataremos más adelante. Más avanzados, cuentan con su propia pantalla y pueden conectarse a otros dispositivos que reproduzcan el contenido que veremos en nuestras gafas. Pueden ir conectadas por cable o ser wireless.

A continuación te presentamos algunas opciones:

Oculus Quest 2

Mark Zuckerberg vio mucho potencial en la empresa Oculus VR, que tras dos años tras su fundación, fue adquirida por Facebook (ahora conocida como Meta) en 2014. Si a esto le sumamos su fuerte apuesta por el metaverso, puede ser una combinación ganadora.

La Oculus Quest 2 son consideradas por muchos como las mejores gafas de realidad virtual de la actualidad. Su combinación de calidad (resolución cercana a 2K en cada ojo), unido a un precio casi de derribo para esta tecnología, y a un rendimiento más que notable gracias al microprocesador de Qualcomm XR2, hacen de ellas una opción ideal como entrada a la realidad virtual.

La Oculus Quest 2 no necesita cable para conectarse al PC, y al poder utilizarse sin necesidad de otros dispositivos puedes comprarlo en dos modelos, uno con 128GB de memoria y otro con 256GB.

Precio: Desde 349€

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HTC Vive Cosmos Elite

La compañía taiwanesa hace tiempo que está peleando fuerte por hacerse con el trono de las gafas de realidad virtual domésticas. Las HTC Vive Cosmos Elite cuentan con una resolución de 1440 x 1700 píxeles por ojo, y una tasa de refresco de 90Hz. Pero si hay algo que hace que destaquen por encima del resto, es el sistema de tracking externo que utilizan.

Gracias a dos sensores que colocamos en 2 puntos de la habitación, nuestros movimientos serán captados con mucha más precisión. También cuenta con el respaldo de SteamVR, la plataforma de Valve dedicada a los juegos de realidad virtual.

Sobre el papel son unas buenas especificaciones, que conseguirán una experiencia realmente inmersiva. Quizás no sean las mejores gafas de RV de HTC (modelos como el Focus 3 están por encima en cuanto a prestaciones), pero sí que lo son en cuanto a calidad precio.

Precio: 809€/1.009€ con controladores

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Sony PlayStation VR

El modelo menos potente y más limitado de la lista, pero también de los más económicos y el que cuenta con juegos propios al ser parte del ecosistema PlayStation. Como es lógico, necesitarás una PS4 o una PS5 (suerte intentando conseguir una debido a la falta de stock por la crisis de semiconductores) para conectarlas a través del cable.

Sus especificaciones están por debajo de las de la competencia, tienen menos resolución, y sí o sí van a necesitar otra máquina para reproducir el contenido que veremos en las gafas, pero son una buena puerta de entrada si no queremos gastar mucho para jugar, o si no queremos comprarnos un PC de gama alta para llegar al máximo nivel.

Necesitarás comprar los PlayStation Move (los mandos con control de movimiento) para obtener la experiencia completa, pero la cámara para seguir tus movimientos sí viene incluida. Se rumorea que está cercano el anuncio de PlayStation VR 2, así que quizás te interesa esperar un poco.

Precio: 180€/300€ en función del pack

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Valve Index

La comunidad lleva años pidiéndole a Gabe Newell el lanzamiento de Half Life 3, la continuación del FPS protagonizado por Gordon Freeman que marcó un antes y un después en la industria del videojuego, pero por el camino nos va dejando cosas interesantes como las Valve Index. Y aunque Half Life 3 no llega todavía, sí lo ha hecho Half Life: Alyx, una de las mejores experiencias de realidad virtual que se han hecho jamás, y una excusa perfecta para comprar las Valve Index (viene incluido con ellas).

Un ángulo de visión de 130º, 120Hz de tasa de refresco, sistema de tracking externo, y una resolución de 1.440 x 1.600 px por ojo. Razones más que suficientes para situarlas en la zona alta de las mejores gafas de realidad virtual. Hay que tener en cuenta que Valve, junto con HTC, son de las primeras compañías impulsoras de toda esta tecnología en la actualidad.

Precio: 539€ solo el visor/1.079€ kit con controladores y sistema de tracking

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Algunos consejos si quieres entrar en la realidad virtual

Si te has animado a comprarte (o regalar para alguna fecha señalada) unas gafas de realidad virtual, has de tener en cuenta algunas consideraciones para no llevarte un disgusto o ver que lo que has comprado no se ajusta a lo que necesitas.

  • Necesitas espacio para utilizarlas. Muchas de ellas están pensadas específicamente para jugar o hacer actividades que impliquen movimiento, así que se recomienda disponer de al menos un espacio de 2×2 metros. Y recuerda a eliminar obstáculos o que se te cruce el gato por el medio, puedes sufrir una aparatosa caída.
  • Cuidado con los mareos. Si ya hay gente que se marea jugando a juegos en primera persona debido al movimiento que ven en pantalla, imagínate lo que podría causar estar «dentro» de ese juego y ser tú el que mueve la cabeza para mirar a un lado y a otro. Esto no pasa siempre ni a todo el mundo, y unas gafas con una buena tasa de refresco (90 Hz para arriba está bien) facilitarán mucho la labor, pero tendrás que acostumbrarte. Las primeras veces ve con cuidado y pruébate antes de hacer movimientos bruscos.
  • Con cable o sin cable? Cuanto más libre estés, mejor. Pero los modelos sin cable suelen ser más caros, y si optamos por un modelo sin cable demasiado barato, corremos el riesgo de que tengamos cierto retraso entre lo que hacemos y lo que vemos en pantalla.
  • Asegúrate de que tu PC es suficiente. La realidad virtual es exigente, está reproduciendo el doble de contenido a una resolución que ha de ser suficientemente buena, por lo que se necesitan buenos equipos para obtener un buen rendimiento. Un PC de gama baja puede arruinar tu experiencia, si ves que no llegas, opta por sistemas independientes como Oculus, que no necesitan PC, o por sistemas cerrados como PlayStation VR.

Teniendo claros estos puntos, solo te queda conectar tu nuevo dispositivo de realidad virtual y disfrutar. Estamos ansiosos por ver qué nos depara el futuro de esta tecnología, junto con las nuevas tendencias por recrear entornos virtuales en los que poder «vivir» e interactuar con otras personas.

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